ASÍ NO SEREMOS LOS MÁS EDUCADOS

Es usual que los educadores, los campesinos, los transportadores y recientemente los mineros protestemos por las condiciones económicas a que históricamente nos han sometido este y muchos gobiernos. Me imagino que, en muchos países del mundo, causo admiración y desconcierto que decenas de científicos, investigadores y docentes protestaran, en el centro de Bogotá la semana pasada, por el anunciado recorte presupuestal del 41 % para el sector de ciencia, tecnología e innovación. Con arengas y pancartas, los científicos expusieron que con el fin del conflicto se destinaría menos dinero para la guerra y se empezaría a pensar en temas estratégicos como la ciencia, la tecnología y el desarrollo.

Hace 23 años se creó una comisión de expertos que se denominó la misión de ciencia, educación y desarrollo para que elaborara un plan para el siglo XXI y así, llevar a Colombia hacia el desarrollo. Planteo la comisión, en ese entonces, que si se le daba la importancia a las recomendaciones, la ciencia y la educación, se convertirían en los próximos años en los vehículos que habría de conducirnos hacia la formación de individuos libres y creativos, hacia una mayor democratización de nuestra sociedad, un crecimiento equitativo y una mayor competitividad de nuestra economía. De este modo podríamos darles la oportunidad a los colombianos de aprender y ejercer los valores y principios que consagra nuestra constitución.

Se planteo igualmente en 1994 que, Siguiendo las recomendaciones de la Misión, el Gobierno Nacional tomo la decisión de impulsar la integración de la ciencia y la tecnología a las distintas actividades de la vida nacional.  Hace 23 años insisto dijeron que “Desarrollaremos, en consecuencia, la capacidad del país en estos temas, por medio de la formación de recursos humanos altamente calificados y de la creación y consolidación de centros y grupos de investigación científica y tecnológica en áreas estratégicas para el desarrollo del país. Con el fortalecimiento de redes de innovación, estimularemos los vínculos entre el sector productivo y los centros tecnológicos, las universidades y todas aquellas instituciones que generan y difunden conocimiento”.

La misión de sabios planteo para esa época, que para lograr el cambio científico y tecnológico que se requería, se debía aumentar la inversión total en ciencia y tecnología del 0,4% al 2% del PIB en un máximo de diez años. Ese dinero se invertiría, en formar 36.000 investigadores de distintos niveles de educación, al menos 8.000 de ellos con PhD. en las ciencias sociales y humanas, naturales y formales; en consolidar los centros de investigación existentes y en iniciar 1.600 nuevos grupos de investigación y 60 nuevos institutos de excelencia.

Muchos de los planteamientos de la misión no se cumplieron y hoy después de 23 años vemos como se recortan los recursos, ni mucho menos llegamos presupuestalmente al porcentaje sugerido por los sabios. Muy por el contrario los recursos se reducen sustancialmente pasan de 380.000 millones en 2017 a 22.000 millones en el 2018.

Así es imposible ser los más educados. No es una coincidencia que el 94% del número total de científicos pertenezcan al Primer Mundo. Los países desarrollados, con el 23% de la población humana, lideran los sistemas de mercado, controlan la generación, transferencia y comercialización de la tecnología y fomentan la innovación científica. Sólo el 1% de los científicos del mundo son latinoamericanos, y de éstos sólo el 1% son colombianos. Colombia cuenta en la actualidad con 5.000 científicos, de los cuales la mitad no ha realizado estudios de Maestría o Doctorado. Según las normas internacionales, sólo el 10% de la suma total estimada calificarían. Para un nivel adecuado de competencia, con una población de 40 millones de habitantes, Colombia debería tener en la actualidad al menos 36.000 científicos e ingenieros. Países industrializados como el Japón cuentan entre 3.500 y 4.800 científicos e ingenieros por millón de habitantes, Finlandia 7.000, los Estados Unidos entre 2.600 y 3.200. América Latina tiene un promedio de 209, encabezando Brasil, Colombia tiene 180 por millón, ustedes analicen y concluyan.

 

Carlos Arturo Rico Godoy.

 

 

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