EL MENSAJERO DE PAZ.

EL papa Francisco conmocionó el país. El pontífice, centró sus palabras en la paz, el respeto a la vida humana y la reconciliación, aseguro que Colombia requiere de “leyes justas” que garanticen no solo la armonía y ayuden a superar los conflictos, sino que permitan resolver las causas estructurales que generan la exclusión y violencia.

Lo anterior, contrasta con la carta que el senador Álvaro Uribe Vélez le envió al papa la semana pasada, en donde cuestiona el proceso de paz, en donde plantea la total impunidad para los delitos atroces, en donde cuestiona la participación en política, en donde supone que los exguerrilleros, tienen un cheque abierto para gastar en las actividades políticas. Además, soslayadamente deja entrever que los militares están siendo sometidos a la justicia en igualdad de condiciones con los que se someten a los integrantes de las farc y como si no bastara con su discurso mentiroso e incendiario, tercamente deja entrever que en nuestro país nunca existió conflicto armado, sino que, somos una democracia afectada por el narcoterrorismo. Esta carta, nada tiene que ver con la reconciliación que propone su santidad, por el contrario, es una apología a la guerra, a desconocer todo lo que al día de hoy se ha construido con el proceso de paz, afortunadamente el primado del catolicismo le dio una bofetada.

Este mensajero de la paz, deja un clarísimo mensaje para los jóvenes, “no se dejen robar la alegría, no pierdan la esperanza”. “que las dificultades no los opriman, que la violencia no los derrumbe, que el mal no los venza”. Además, les dejo una tarea muy grande “renovar la sociedad para que sea justa, estable y fecunda”. Agregó que” a pesar de las dificultades, la juventud es capaz de perdonar, perdonar a quienes “nos han herido; es notable ver cómo no se dejan enredar por historias viejas, cómo miran con extrañeza cuando los adultos repetimos acontecimientos de división simplemente por estar atados a rencores”.

Estas hermosas reflexiones, deben servir para que el pueblo colombiano haga un alto en el camino, piense en el futuro, a propósito del proceso electoral que se avecina, pues como lo dice el pontífice, necesitamos leyes justas que atiendan las necesidades básicas y urgentes de los más necesitados, que miren la salud y la educación como un servicio y no como una mercancía, que otorgue la igualdad y la equidad para las mujeres y para los diversos. Esta sociedad, debe  reconocer que, con el proceso de paz, Colombia es otro país. Un país sin las ataduras de la guerra, un país que necesita urgentemente cambios en la política, en la justicia, en el campo, en los derechos de los trabajadores, un país que ame la vida y que odie la guerra. Porque más allá de nuestras diferencias-dijo el papa- somos todos parte de algo grande que nos une y nos trasciende, somos parte de este maravilloso país”.

 

Carlos Arturo Rico Godoy.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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