Merkepaisa ya opera 6 tiendas de la Cooperativa de Consumo

Aunque la Supersolidaria aún no ha dicho la última palabra sobre la alianza estratégica entre Consumo y Merkepaisa, la cooperativa ya da muestras de recuperación, según el agente interventor.

Una “austeridad suicida” y un preacuerdo de alianza estratégica, desde hace seis meses, están permitiendo a la Cooperativa de Consumo vislumbrar un camino distinto a su desaparición.

Parte de la clave está en que la cadena Merkepaisa ya opera seis de diez supermercados y al finalizar este mes agregará otro, y así tener a su cargo los de San Joaquín, La América, Los Colores, Laureles, Envigado, Belén y Terracina.

“Si sigue por esta ruta, Consumo se salvó”, le aseguró a EL COLOMBIANO Guillermo Arboleda Gómez, agente interventor de Consumo, designado por la Superintendencia de Economía Solidaria, entidad que aún está pendiente de dar su aval formal a la alianza con Merkepaisa.

Agregó Arboleda que una tienda como Terracina, en Envigado, vendió 98 millones de pesos en un día de fin de semana, mientras que en relanzamientos con Merkepaisa hay locales con facturaciones de 200 millones de pesos diarios.

El agente interventor justificó la alianza con Merkepaisa, desde varios frentes: ya se recuperó el punto de equilibrio financiero, a solo seis meses de iniciada la alianza; se ha “limpiado” el nombre de Consumo con el de quien llega; hay mejor trato de proveedores; ya se puede enfocar en la atención del tema social de los asociados; y se puede soñar con que en diez años, hayan pasado de perder 10 mil millones de pesos, a generar excedentes por 20 mil millones de pesos, en un escenario optimista.

Arboleda recalcó que de no haber puesto a marchar la alianza con Merkepaisa, Consumo ya estaría cerrado, frustrándose con ello el objetivo de la intervención a que está sometida por la Supersolidaria desde el 4 de septiembre de 2015.

Un ajuste duro y necesario

En su momento, las alarmas se encendieron por la iliquidez de la cooperativa y para evitar que los problemas de gobernabilidad abrieran espacio a negocios o decisiones dudosas, anotó Arboleda.

Su labor comenzó en plena intervención, un 16 de septiembre de 2015, pero en el cargo de subgerente Comercial. Le tocó lidiar con asociados que le dijeron que la destorcida de Consumo afectó hasta a sus mascotas, porque en los supermercados no hallaban alimentos para sus animales. Y, sí, las estanterías lucían pobres, porque los proveedores suspendieron sus despachos y los inventarios se agotaron.

El 15 de enero de 2016, tras la renuncia del primer agente interventor, Arboleda Gómez fue nombrado para ese cargo que tiene, según sus palabras, “una facultad legal hasta peligrosa”: permite remover al gerente y actuar sin el control del Consejo de Administración y la Junta de Vigilancia.

Basado en ese poder, asesorado en lo jurídico por Hernando Zabala y con apoyo de empleados, cooperativas y asociados, replanteó el modelo de negocio de Consumo. Aprovechó atributos de marca, la fidelidad de asociados y apretó costos.

Con el aliado estratégico, Merkepaisa, se fue en procura de rentas que otorga el comercio minorista moderno: comprar bien, vender, usar liquidez para hacer pronto pago y ganarse descuentos que pueden llegar a ser tanto o más robustos que los dejados por la sola intermediación de mercancías.

Arboleda fue dirigente cooperativo, empleado de la Federación de Cafeteros y de EPM. Reconoce el valor de los saberes acumulados en su carrera, pero confesó que, en este caso, “ha primado más la imaginación. A uno le enseñan a lidiar con las crisis, pero en verdad hubiera preferido ser ignorante. No ha sido tarea fácil”.

Esa es una manera de presentar sus logros: la nómina de 480 trabajadores de Consumo la redujo a 330. Recibió una cooperativa con 28 mil millones de pesos en deudas y las bajó a 12 mil millones de pesos. Para responder, cuenta con activos de 80 mil millones de pesos.

El dinero recogido por la venta de inmuebles, como uno en El Poblado, que negoció en 13 mil millones de pesos con La Vaquita, se aplicó a bajar endeudamiento. También logró un respiro financiero al reestructurar, a mayor plazo, 3.000 millones de pesos con los bancos de Bogotá y Popular.

El aliado está feliz

De otro lado, fuentes de Merkepaisa, que pidieron reserva de sus nombres, expresaron satisfacción con los resultados con la Cooperativa de Consumo. La alianza despegó con la operación del supermercado de Laureles. Ahora, en cada local se realizan trabajos de recuperaciones estructurales, reconstrucciones eléctricas, pintura, arreglo de software, entre otras.

Todo eso cuesta. La fuente reveló que en organizar una tienda se van entre 300 millones de pesos y 400 millones. Sumado a meter inventarios de entre 800 millones a 1.300 millones. Y en nómina y otros gastos operativos, se agregan 150 millones de pesos.

Merkepaisa tiene esta proyección: en dos o tres años, toda su facturación podría llegar a 470 mil millones de pesos, con 19 o 20 puntos de venta en Antioquia. De ese monto, la mitad provendría del negocio con Consumo. La fuente planteó que los 700 empleados actuales entre Consumo y Merkepaisa, se duplicarían cuando la facturación también lo haga.

Según el cronograma del aliado estratégico, en cuestión de un mes y medio los 10 supermercados de Consumo estarán completamente surtidos. Algunos ya reportan ventas significativas, aliciente para seguir con un negocio que atrae por la buena ubicación de las tiendas, la tradición y fuerza de la marca Consumo y un formato que, aunque debe actualizarse, atiende bien las necesidades de comunidades aledañas

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