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Comprar, usar y comprar

Por. Napoleón Alberto Ramírez

I.ED. Santiago Pérez, Zipaquirá

 

El siguiente texto tiene como objetivo sensibilizar a los consumidores a no participar de la tendencia del mundo contemporáneo de adquirir productos, sin que respondan a una necesidad real y objetiva del comprador, después de leer información sobre el tema de la obsolescencia, sus modalidades y soluciones aportadas por otras sociedades, buscamos que se reduzca al mínimo la obsolescencia de productos y extender su vida útil.

El mundo contemporáneo se caracteriza por un consumismo exagerado, se compran, usan y convierten en desechos grandes cantidades de productos, objetos y accesorios, que en algunos casos no responden a una necesidad apremiante, en este sentido la industria y los medios de comunicación se unen para crear necesidades artificiales de productos, aunque su no adquisición no afecta la calidad de vida del consumidor, pero además programan la obsolescencia de ciertos bienes. Existen diversas clases de obsolescencia, que en el presente texto vamos a explicar.

 

Obsolescencia programada

Es un sistema de industrialización de productos, en serie, en los que, desde el diseñador hasta el fabricante, intencionalmente, reducen la vida útil de las manufacturas, para obligar a consumidores a adquirir cada cierto tiempo un nuevo artefacto, principalmente electrodomésticos que por su deterioro son irreparables debido a tres factores:

1- Escasez de repuestos para reemplazar a los inservibles, desde un tornillo hasta un motor pasando por engranajes, elementos que son indispensables para prolongar la vida útil de los electrodomésticos.

2- Productos imposibles de abrir para llegar a los mecanismos estropeados para repararlos, carcasas plásticas herméticamente pegadas y que al forzarlas terminan rotas e inservibles así el electrodoméstico queda estropeado.

3- Sellan sus partes con tornillos y/o tuercas para los cuales no existen herramientas adecuadas para separarlas: destornilladores, llaves entre otros instrumentales que permiten acceder al mecanismo deteriorado. Herramientas que no cualquier persona tiene en casa.

 

Obsolescencia percibida

Esta obsolescencia consiste en hacer pasar de moda dispositivos, vestuario, zapatos y accesorios, inundando el mercado con productos similares ligeramente “mejorados”, con funciones novedosas, mejor presentación, para que los que están en uso se vean obsoletos y por tanto el poseedor lo perciba como inadecuado y no acorde con su estatus social.

En cuanto al vestuario debemos recordar que el mundo del diseño es dinámico en esta industria se lanzan al mercado, con cualquier pretexto, nuevas colecciones que generan obsolescencia en la ropa con vida útil pero “pasada de moda”; en este proceso colaboran los medios de comunicación escritos y audiovisuales, en sus informativos dedican secciones a presentar las últimas tendencias de la industria, dirigidas principalmente a personas obsesionadas con el tema y que aunque tengan llenos los roperos, de prendas con vida útil, se apresuran a comprar para no estar quedado del último aullido de la moda.

 

Obsolescencia de especulación

Las multinacionales fabrican electrodomésticos y otros productos exhibiéndose como definitivos pues son “mejorados” en funcionalidad, presentación y otras triquiñuelas, valiéndose de los medios de comunicación que los promocionan con bombos y platillos como lo último en tecnología, para tiempo después y con leves mejoras ofrecer una nueva serie, convirtiéndose en el círculo vicioso de lo último en el mercado.

La obsolescencia cualquiera que sea genera deterioro ambiental por la cantidad de basura tecnológica, textil y de accesorios que produce; recordemos que los desechos tecnológicos son difíciles de evacuar pues no deben mezclarse con la basura doméstica y muy pocas empresas disponen del servicio de recolección de componentes electrónicos, que además no son reciclables.

Hasta aquí el problema, pero como se habla de no presentar problemas sino dar soluciones a continuación sugerimos algunas medidas, corresponde a los lectores su aplicación para mejorar la vida del planeta y su economía personal.

 

¿Qué hacer?

1- Abandonar la compra compulsiva: comprar, comprar y comprar sin razón; es bueno transformarnos en compradores crítico-analíticos, antes de comprar un objeto preguntarnos para qué nos sirve, si ya tenemos uno muy parecido, así no sea de última generación, y si en realidad necesitamos ese producto.

2- Reparar o llevar al taller los electrodomésticos dañados, por ejemplo, la unión europea exige a los fabricantes que con el manual de funcionamiento incluya un manual de reparación, además que los electrodomésticos sean fáciles de desarmar para su restauración.

3- Comprar de segunda en ventas de garaje, tiendas de usados, así prolongamos la vida útil: electrodomésticos, vestuario, zapatos y accesorios extienden su duración y satisfacen a consumidores que no pueden pagar un artículo nuevo.

4- Pedir prestado, en alquiler, permutando productos que otras personas tienen y no usan con mucha frecuencia, el trueque esa costumbre ancestral que fue olvidada debido al pensamiento neoliberal que se tomó a la sociedad.

5- Apagar los medios de comunicación cuyo objetivo es vender bienes innecesarios.

Las anteriores propuestas son parte de la economía circular que busca reducir la producción de bienes, rebajar los costos de los productos y refuerzan a la economía solidaria, de la que COOTRADECUN es una de las principales promotoras. Desde estas páginas confiamos en el buen juicio de nuestros lectores para evitar el consumo innecesario de productos, evitando el deterioro de nuestra casa común y mejorando la economía personal, familiar y nacional.

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