Cooperativas: alternativa para impulsar la vivienda / Opinión

Hace un mes, aproximadamente, el ministro de Vivienda, Camilo Sánchez, dijo que aún contaba con 60.000 subsidios del programa Mi Casa Ya, con los cuales los hogares podrían acceder hasta a 23 millones de pesos para la cuota inicial de su vivienda nueva.

Destacó, también, que había otros 20.000 subsidios para financiar el 2,5 por ciento de la tasa de interés para la compra de vivienda de clase media. Hasta ahora, no sé cómo interpretar ese anuncio. Si fue un llamado de atención por falta de demanda, o simplemente un comentario alusivo a que de los 91.000 subsidios de Mi Casa Ya, solo se han entregado 31.000.

En este contexto, se debería tener en cuenta que el sector cooperativo de ahorro y crédito está en capacidad de ofrecer su concurso para contribuir a la reactivación del sector de vivienda, uno de los motores de desarrollo del país.

Y es que contamos con 181 cooperativas con cerca de tres millones de asociados, de los cuales más del 70 por ciento, si no todos, cumplen con los requisitos de ley para tomar en pocos días esos 60.000 subsidios que quedan, pero a los que inexplicablemente no pueden acceder porque existen limitaciones legales que las inhabilitan.

¿Cómo entender que las cooperativas (…) sean desaprovechadas para llegar a tan amplios sectores de la comunidad, y, por el contario, las excluyan?

El Plan Nacional de Desarrollo estableció que el Gobierno Nacional, a través del Fondo de Reserva para la Estabilización de Cartera Hipotecaria (Frech), administrado por el Banco de la República, ofrece coberturas de tasas de interés a los deudores de créditos de vivienda nueva y leasing habitacional, que obtengan créditos solo a través de los establecimientos de crédito, excluyendo a quienes están vinculados a las cooperativas de ahorro y crédito.

Igual sucede con el redescuento para la financiación de crédito de vivienda a través de la Financiera del Desarrollo (Findeter), cuyas operaciones les han restringido en algunos casos y en otros les han disminuido, por el simple hecho de ser cooperativas de ahorro y crédito, a pesar del excelente manejo dado a esta línea de redescuento.

Entonces, ¿cómo entender que las cooperativas, cuyos asociados están vinculados a empresas con ingresos promedio de clase media, con todas las facultades para reactivar la vivienda con subsidio, sean desaprovechadas para llegar a tan amplios sectores de la comunidad, y, por el contario, las excluyan?

Las expectativas de Fecolfin se centran en la posibilidad de que el gobierno haga los correctivos necesarios en el lapso que le queda y que el entrante nos tenga en cuenta, en aras de corregir las asimetrías del mercado.

Fuente: El Tiempo

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