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La baja tasa de alumnos afecta no sólo al futuro de los jóvenes sino al del país, que arrastra un “atraso en las cualificaciones”, según el gobierno.

Tomada de Pixabay/Referencia

“Drama” ha sido la palabra escogida por el presidente de PortugalMarcelo Rebelo de Sousa, para definir la situación creada por el bajo índice de estudiantes lusos que consigue llegar a la universidad, un problema que ha abierto un debate nacional.

En Portugal, el 98 % de los jóvenes de 17 años está matriculado en secundaria, seis puntos por encima de la media de los países de la OCDE, aunque solo cuatro de cada diez continúan sus estudios en la universidad.

Las cifras preocupan y las autoridades buscan alternativas, comoeliminar las tasas de las matrículas universitarias, una de las alternativas apoyadas por el conservador Rebelo de Sousa.

“Significa dar un paso para terminar lo que es un drama, el número elevadísimo de alumnos que terminan la secundaria y no tienen dinero para estudios superiores, porque las familias no tienen condiciones y por tanto tienen que trabajar”, dijo el presidente – exprofesor universitario – durante un acto con estudiantes.

La baja tasa de alumnos afecta no sólo al futuro de los jóvenes sino al del país, que arrastra un “atraso en las cualificaciones”, como señaló el jefe del Estado.

La gratuidad de la matrícula ha sido acogida con buenos ojos entre los jóvenes.

“Tiene sentido que las tasas universitarias se vayan reduciendo progresivamente para que los estudios sean gratuitos”, dijo a EFE João, un estudiante de Derecho que calificó de “muy grave” que los jóvenes tengan que dejar de estudiar por motivos económicos.

En un país en el que el salario medio neto no llega a los 900 euros al mes, estudiar en la universidad pública cuesta unos 5.900 euros anuales, según el último informe de Costes de los Estudiantes de la Enseñanza Superior Portuguesa.

Del total, solo alrededor de 1.000 corresponden a la matrícula, razón por la que otra futura letrada, Inês, se muesta favorable al fin de las tasas pero considera más urgente que se fomenten las ayudas a la vivienda.

“Uno de los grandes problemas de estudiar en Lisboa es que los alquileres son muy caros. Las tasas terminan siendo un segundo plano, pero creo que es una buena iniciativa”, señaló a EFE.

Sin embargo, especialistas en educación no están tan de acuerdo con la idea. “Al suprimir las tasas de matrícula hay un riesgo serio de que la financiación para el alumno se degrade más, lo que puede traer consecuencias negativas en la calidad de la enseñanza y hasta una estratificación social”, explicó a EFE la analista de políticas de enseñanza superior de la OCDE Cláudia Sarrico.

Sarrico teme que “quien pueda pagar incluso vaya al extranjero y a cursos más prestigiosos, y quien no pueda haga un curso que después no tenga gran valor en el mercado de trabajo”.

Para la analista, una solución más adecuada sería fomentar préstamos con garantías del Estado que permitan al alumno empezar a pagar cuando alcance un nivel de ingresos determinado.

Además, Sarrico identificó otros obstáculos para el acceso a la universidad, como la cantidad de estudiantes que optan por formación profesional, una vía que después dificulta seguir estudiando porque no les prepara para los exámenes de acceso a la facultad.

“Es necesaria una mayor diversificación de la oferta en los estudios superiores”, según la analista, que recordó que en otros países hay centros politécnicos con ciclos cortos más adecuados a los alumnos que proceden de formación profesional.

También influye que la edad de los alumnos que empiezan estudios superiores en Portugal es “una de las más bajas de la OCDE”, porque no consiguen atraer a estudiantes más mayores.

A esto contribuye la falta de oferta a tiempo parcial que podría ajustarse a alumnos que ya están trabajando y el déficit de cualificaciones en el mercado de trabajo, donde el 55 % de los empleados no tienen la secundaria, apuntó la analista, por lo que no podrían acceder directamente a la universidad. 

Fuente: http://diariodelcauca.com.co