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Editorial Gerente General

UNA DESGRACIA SER JOVEN EN COLOMBIA.

Esta semana que termina, los empresarios nos sorprenden con la propuesta de empleo para jóvenes menores de 25 años con un salario equivalente al 75 por ciento del salario mínimo, es decir al día de hoy, cerca de 621.000 pesos. El argumento fundamental de la propuesta, es que los jóvenes están en formación y que no producen igual que otros trabajadores. La excusa para hacer semejante propuesta es incentivar el empleo.

La propuesta de salario mínimo diferencial, nace desde las organizaciones de los empresarios-que a propósito al mes de mayo ya han generado cerca de 5.5 billones de pesos de utilidades- pide que sea por un año, argumentando que el desempleo de los adultos está cerca al 11 por ciento mientras el de los jóvenes oscila entre 20 y 25 por ciento.

El gobierno nacional, viene impulsando desde el ministerio del trabajo, un proyecto de ley que aprueba la contratación por horas, Mecanismo para la flexibilización laboral que permitirá, según ellos, bajar la tasa de desempleo, y mejorar las condiciones de los jóvenes.

En el Gobierno del presidente Santos se creó, la ley del primer empleo, en la idea de incentivar la formalización laboral y brindar oportunidades a jóvenes menores de 28 años de edad. Los beneficios que, mediante esta ley se brindaron, fueron de carácter tributario para las empresas y créditos especiales para incentivar a las empresas. En el año 2016 se expidió la ley 1780, para promover el empleo y el emprendimiento juvenil, también con beneficios tributarios para las empresas que la implementaran. A la fecha, todavía no conocemos, cuáles fueron los resultados en beneficio de los jóvenes, ni cuantos empleos generaron y mucho menos conocemos cuales fueron los beneficios que alcanzaron los empresarios.

Parece que las causas del desempleo solamente la tienen los trabajadores, en especial los jóvenes y las mujeres, y que es el alto costo laboral, el que no permite que la oferta de puesto de trabajo aumente. Ni el Gobierno, ni los analistas económicos, ni mucho menos los empresarios, hablan de las consecuencias que ha traído los tratados de libre comercio, que acabo con la pequeña industria y con la producción agrícola. Ni al día de hoy, cuestiona, el monto de las utilidades que año tras año obtienen las empresas por el ahorro en costos laborales, por la implementación de estas leyes.

Es una desgracia ser joven en Colombia. Este Gobierno, el del emprendimiento, el de la legalidad y el de la equidad, en un año que lleva conduciendo el destino del país, ha logrado aumentar el índice desempleo a cerca del 11 por ciento. Según la escuela nacional sindical, 47 de cada 100 desocupados en Colombia, son jóvenes. La tasa de informalidad de los jóvenes es de 62.9 por ciento, es decir, cerca de 3´700. 000.En cuanto a trabajo por cuenta propia, son aproximadamente 2´100.000 jóvenes que han tomado esta alternativa. Los trabajadores jóvenes sin remuneración llegan a 400. 000.En materia de seguridad social, solo el 41 por ciento cotizan a salud,38 por ciento a pensión y 39 por ciento al sistema de riesgos laborales. Con estas cifras y con la política de empleo propuestas, como dijo el poeta, no hay esperanzas de mejoría.

Carlos Arturo Rico Godoy.