Editorial Gerente General

LEYES QUE NUNCA DEBIERON SERLO

Curioseando por ahí, me encuentro la noticia que, en el congreso de la república, en su desenfrenada carrera por terminar su legislatura para este primer semestre que finalizo el jueves pasado, aprobó la derogatoria de 10.667 leyes que van desde 1.869 hasta 1.991, mediante un proyecto de ley que presento el ministerio de justicia, que fue aprobado en el senado y que se encuentra en el despacho del presidente para su firma.

Según el diario el tiempo, las normas que dejaran su vigencia, son obsoletas o contrarias a la constitución de 1.991 porque ya no son aplicables. Leyendo la noticia en el mismo diario, hay de todo como en botica, leyes sobre obras, contratos, transporte, créditos, asuntos administrativos y organizacionales del estado, gastos y temas presupuestales, comercio, seguridad social, medio ambiente, educación, agricultura, justicia, orden público.

Se queda uno asombrado de nuestros legisladores. Leyes tan absurdas que según mi concepto nunca debieron ni siquiera estudiarse, como por ejemplo leyes como esta que prohíbe la importación o venta libre de revistas de literatura infantil, la suspensión de la ciudadanía por embriaguez habitual, multas para quienes hagan pronósticos o adivinaciones, la ley que señala como vago al individuo que no ejerce ninguna ocupación ni oficio licito y por lo tanto lo considera un elemento perjudicial para la sociedad.

Escuchando a unos de los congresistas en una entrevista radial, es preocupante-según su explicación- cómo es que se aprueban las leyes en nuestro país. Pues el personaje en mención, conto como este proyecto que fue aprobado y se convertirá en ley, derogando unas 10.000 leyes y decretos, no fue analizado de fondo. Si bien es cierto, leyes como las mencionadas son obsoletos y ya no deben estar en el ordenamiento jurídico del país, se aprobó sin conocer de fondo muchas más. Es decir, cuando los congresistas, les llega los proyectos, no investigan de manera rigurosa, leyes anteriores, o leyes que vayan en contravía del proyecto, pero así, desafortunadamente es como se hacen las leyes en Colombia.

En la mayoría de los casos, son pocos los congresistas que hacen la tarea de leer los proyectos, analizarlos y adviertir a los ciudadanos, si los afectan de una u otra manera. En muchas ocasiones por cumplir con los compromisos políticos, los legisladores aplican el llamado pupitrazo. Para no ir tan lejos, en el mes de diciembre del año pasado, la cámara de representantes, aprobó a pupitrazo limpio y sin dar discusiones de fondo, la ley de financiamiento que implico una completa reforma tributaria, a la cual le falto análisis sobre las implicaciones que trae para el común de la gente.

Nos queda como conclusión, que la mayoría de congresistas hacen su trabajo a medias, lo que acaba de pasar con el proyecto anticorrupción solo ocurre en Colombia y ni pasa nada. Al final ninguno resultará responsable de su hundimiento, mientras tanto, los colombianos nos quedamos con la mala imagen de los parlamentarios, pero seguramente ya se habrá olvidado en 3 años cuando volvamos a elegirlos.

Carlos Arturo Rico Godoy.