En el deporte como en la vida, hay que explicar no justificar. Tokyo 2020

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En el deporte como en la vida, hay que explicar no justificar. Tokyo 2020

Hugo Torres Salazar
Guadalajara, Jalisco. México
En pleno periodo de Juegos Olímpicos Tokyo 2020 (Julio 2021) recibí una llamada de mi hermano por asuntos familiares y agregó una información preocupado y enojado, por el comportamiento de las jugadoras mexicanas de sóftbol, que al finalizar el partido contra Canadá y perderlo y no lograr la medalla de bronce, se quitan los uniformes con los colores nacionales y el nombre de México, y al retirarse de la residencia olímpica los meten en bolsas de plástico y los depositan en contenedores para basura.
Uno de los mensajes que dio el presidente de la Federacion Mexicana de Sóftbol, Rolando Guerrero, “aclaró que se trataban de uniformes usados y no de competencia”. Hay otras que rayan en lo absurdo, “el exceso de peso” “ lo viejo de los uniformes” etcétera.
Yo me pregunto, estas declaraciones son una explicación o una justificación?
Antes de “desgarrarnos la vestiduras” por semejante acto debemos buscar las explicaciones y no pararnos en las justificaciones, que esto ha sido un mal profundo y permanente en nuestro deporte.
En el fútbol por su dimensión y aprobación de la población tenemos más ejemplos.
En un partido de fútbol, si no se gana, fue por culpa del árbitro, o fue por la altura, o porque el césped estaba alto y lo habían regado antes del partido, o por el excesivo calor, o …
Y luego se agregan las justificaciones de los jugadores, de los técnicos, de los comentaristas y de los directivos.
¿Cuáles son las de los jugadores?
Algunos hablan en voz alta para creer lo que dicen y expresan justificaciones como las siguientes, cuando no meten un penal, “el portero también cuenta”, si no hay una jugada visible para justificar el error, se hace referencia a un estado de salud, “había tenido problemas de salud” o algo más reciente; “la alimentación no fue la adecuada, y surtió efecto en su desempeño”, y otra muy frecuente pero no expresada es después del error, quedarse tirado en el campo y expresar molestia muscular o dolor físico.
De los técnicos…
“Se perdió porque no tuvimos suficiente tiempo de preparación”, “hubo mano negra en el arbitraje”, “no ganamos pero tampoco perdimos, fue un buen partido porque nos dimos cuenta de lo que nos falta”, “no pudimos aplicar nuestro juego, por lo cerrado que jugaron”, “perdimos por errores muy pequeñitos que no habíamos consideramos”.
El nazareno es el actor del partido que se alude más a su participación, “el arbitraje ha sido muy riguroso”, y evaluando el partido, se declara, “no coincide el nivel, pero si el espectáculo “, “el rival también cuenta, no hay que quitarle el mérito”.
De los comentaristas…al no tener lugar en el podium para medalla, “No ganamos pero estamos en los diez mejores del mundo”, “ no hubo goles, pero se mejoró el funcionamiento del equipo”, y uno de los peores absurdos que expresan constantemente; “jugaron como nunca, y perdieron como siempre” cuando la mediocridad no tiene adjetivos, pero si el partido resultó un éxito, como el jugado entre México y Corea del Norte, donde México goleó 6 – 3 se exclamaron los comentarios siguientes: “jugaron por nota”, “éste partido debe ser repetido 24 horas seguido”, “el equipo se vio poderoso, luminoso, mayúsculo; y una recomendación de un comentarista que desea ser técnico, se infiere que era para el equipo en desgracia, “se echan para atrás o atacan, pero no pueden quedarse a medias”.
La máxima que no puede ser cuestionada y que se aplica para cualquier ocasión se pierda o se gane es esta, “Dios sabe porqué pasan las cosas”.
Cómo vamos para adelante si empleamos estímulos para certificar que hagan para lo que son y fueron contratados; al jugador se le gratifica si mete goles, al portero si ataja penales, al centro delantero si mete goles; y aún se va más allá, para que soporten la concentración que significa hospedarse en un hotel de lujo, se les permite ir de compras, practicar algún deporte de gusto personal, pagar traslados y hospedaje a sus familiares, y si ganan, investirlos de narcisismo y omnipotencia, reconocerlos como héroes nacionales cuando durante su preparación, se les asignó un presupuesto, quizá no el óptimo pero si el suficiente; y de igual manera así deben ser los resultados. Aquí debo ajustar una expresión que se usa en el terreno cultural, pero que la adapto al deporte, “lo que natura no da, CONADE non presta”, traducida a nuestro sabio lenguaje cotidiano, “no se puede pedir peras al olmo”.
Se agrega la felicitación por el presidente del país, sólo porque hicieron para lo que fueron entrenados. Y porqué no se llama a los que no obtuvieron medallas para evaluar su rendimiento, que expliquen sus resultados y se aproveche la experiencia, corregir errores y báñarlos con un toque de humildad y responsabilidad, para que junto con los Organismos Oficiales Deportivos presenten ante la Nación un Informe que explique, no que justifique los resultados.
Ya basta señores de justificaciones, por qué no empezamos a cambiar dando explicaciones -análisis crítico y autocritica racional de los hechos y de la realidad-. Y si con esto se pone en duda su desempeño profesional a los actores de las diferentes disciplinas deportivas, pues a darle, renovar para crecer pero sobre todo para Creer en nosotros, en nuestras fortalezas y en nuestras debilidades. No practicar “tirar la piedra y esconder la mano”, ni el síndrome del avestruz, “esconder la cabeza y no darse cuenta”, la negación y la escisión son mecanismos de defensa, pero ejercidos frecuentemente se disminuye y se entorpece el yo y el principio de realidad no se instala. Así o más claro.
También me llegó el mismo día un wats de un querido amigo, donde una banda militar interpretaba música mexicana y unas parejas con trajes veracruzanos bailaban, con sabor, gusto y pasión y contenía un texto, “Orgullo mexicano. Hasta la piel se me enchino”. Y claro que la piel se enchina porque ser habitante de un país es convertir la Nación en Patria y llevar el país como una segunda piel.
Este ejemplo puede tomarse y extenderse a cualquier país de nuestra America. Saludos Colombia, Argentina, Chile, Costa Rica…

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