¿Niños, niñas, adolescentes y maestros al matadero?

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¿Niños, niñas, adolescentes y maestros al matadero?

Por: Profesor Henry Sarabia Angarita

Instituto Técnico industrial de Facatativá

En un artículo de opinión del periódico el Tiempo de este domingo, la periodista María Isabel Rueda encabeza su columna con el titular: “Congresistas: ¿al matadero?, en donde plantea el riesgo que tendrían los congresistas, en el caso que se les exigiera sesionar presencialmente, con base en un fallo de la Corte Constitucional que obliga a echar para atrás una norma expedida por el primer mandatario. Dice la periodista que obligar a que el congreso se reúna presencialmente pondrá en peligro muchas vidas, y ocupan muchas UCI.

Es natural que haya preocupación porque nuestros congresistas puedan terminar infectados con este virus; por más animadversión que se tenga hacia algunos legisladores, nadie desea que una persona se infecte.

 Pero así como se piensa en la vida de los parlamentarios, debería haber más preocupación por la vida de casi doce  millones de niños, niñas y adolescentes y por la  de más de 400 mil maestros que estaríamos expuestos al contagio, si se aceptan los caprichos planteados en los lineamientos expedidos por el Ministerio de Educación Nacional, con los cuales se pretende crear una trampa para que los consejos directivos asuman la responsabilidad de abrir las instituciones, supuestamente con el objetivo de garantizar  el derecho a la educación. Igual al exponer a los niños se está exponiendo a sus padres, abuelos y cuidadores.

 Es cierto que muchos estudiantes no han tenido acceso a la conectividad y que una buena cantidad  tienen problemas emocionales y psicosociales por el hecho de no estar en la presencialidad, pero también es cierto que con  ofrecerle unas clases presenciales, con una supuesta alternancia, no se garantiza un mejoramiento en sus estados de ánimo.

Si de verdad el gobierno estuviera `preocupado por la situación emocional de nuestros muchachos, las instituciones educativas públicas contarían con el personal de apoyo adecuado, en cuanto a orientadores  y otros profesionales que requieren los niños para mitigar las problemáticas que presentan, por el simple hecho de no querer invertir, a tal punto que a la fecha no ha habido la voluntad política que se necesita para tramitar un proyecto de ley que lleve a garantizar los recursos que requiere la educación en el país.

Es curioso que el Ministerio de Educación Nacional haya expedido un documento en donde se fija una serie de lineamientos para que los colegios se preparan para la alternancia, que no es otra cosa que llevar poco a poco a los muchachos y maestros al matadero, pues así como hay maestros, directivos,  y secretarios de educación,   que piensan inteligentemente, hay muchos que solo piensan en ser complacientes y genuflexos  con  sus superiores y buscarán obedecer y convencer a los demás para que caigan en una trampa de la que tarde o temprano se tendrán que arrepentir.

El panorama en el manejo de la pandemia es desolador, no solo debemos tener la preocupación por los congresistas sino por nuestra niñez, por nuestros médicos, por nuestros maestros, por todas las familias que también estarán en inminente riesgo de contagio si se abren los colegios, solo con el propósito de  favorecer a  las empresas que se lucran con el transporte, con la comida chatarra  que se les vende en las llamadas casetas, con los útiles escolares y con el veneno que se les incita a consumir a través de las empresas de gaseosas y jugos que en nada contribuyen a la alimentación sana.

Maestros, padres de familia y comunidad en general: antes de pensar en volver a la escuela, se debe analizar lo que viene sucediendo en el país. Ya está claro que los días de confinamiento no se aprovecharon   para preparar el sistema de salud; es una vergüenza que, de los 2.767 respiradores prometidos por el gobierno nacional, solo 547 estén funcionando y otros 400 que se han comprado no estén calibrados para que funcionen donde tienen que funcionar.

 Es irresponsable y es una estupidez plantear un regreso a la escuela, cuando nos acercamos al pico de la pandemia, pues antes de llegar al famoso pico estamos registrando, ya no 100 sino más de 200 muertos diarios. Insisto en que los ciudadanos debemos tener presente el informe enviado por el gobierno a la Corte Constitucional, en donde señalan que el número de muertos a diciembre llegará a más de 40 mil. El que la comunidad estudiantil no haga parte de esa cifra, o no la incremente, es una responsabilidad de consejos directivos y de maestros en las instituciones educativas. Si aún no se ha llegado al pico de la pandemia y ya se ha superado el nivel de ocupación de las camas UCI en más del 80%, ¿qué nos espera en el mes de agosto, para el cual nos dicen que preparemos el regreso a los colegios? ¿Cuál será nuestra responsabilidad como maestros o como padres de familia cuando desde las instituciones educativas estemos contribuyendo para tener el número de muertes diarias que ya se anuncian que estará entre 400 y 600? ¿A cuántos infectados y muertos se podría llegar con los estudiantes expuestos?

No nos sintamos culpables por el aumento del desempleo, eso ya se había pronosticado antes de la pandemia, sin negar que ella ha contribuido; no nos echemos culpas que no nos corresponden. Si el gobierno de verdad estuviera interesado en mejorar la economía no estaría malgastando los más de cien billones de pesos, que se han vuelto plata de bolsillo en manos del presidente y el ministro de hacienda, nombrando a sus amigos en cargos tan rebuscados como el gerente de coronavirus y toda la burocracia que requiere el cargo, o nombrando asesores para todo.  Otros funcionarios malgastan los recursos haciendo viajes con sus familias y amigos a sitios como San Andrés.

¿Creen ustedes que el Gobierno está preocupado por la salud, la educación y el bienestar de sus habitantes, cuando a cambio de estar anunciando más inversión en hospitales, centros de salud e instituciones educativas, se está pensando en cómo combatir las manifestaciones que se vendrán una vez termine esta larga noche? Me refiero a la tanqueta no tripulada que fue patentada por la policía ante la Superintendencia de Industria y Comercio y que servirá para lanzar granadas aturdidoras y cañones de gas y agua en forma remota, este juguetico represivo costará la suma de 600 millones de pesos, con él se podrán asesinar accidentalmente a manifestantes y no habrá responsables directos como en el caso ocurrido con el estudiante Dilan Cruz.

Mientras no existan garantías, mientras no se conozca a ciencia cierta el comportamiento del virus, la comunidad educativa debe rechazar cualquier intento de regreso a la esencialidad en la escuela, así sea con el distractor de la alternancia.

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