Una historia de crisis en la era Duque

Tres años del gobierno de Duque
24 de agosto de 2021
Aniversario Cootradecun
24 de agosto de 2021

Una historia de crisis en la era Duque

Salomón Rodríguez Piñeros

Coordinador: Comité de Comunicaciones

Si bien, los tiempos se han calmado un poco en el ámbito social y de las protestas que sin precedentes se dieron en la historia reciente de nuestro país. Lo cierto es, que el gobierno no sale bien librado de los sucesos. La violación de derechos humanos, el escándalo que revisten las masacres y muerte sistemática de líderes sociales, la misma inoperancia en los diálogos fallidos de paz, son algunos de los sucesos que rodean la crisis de este país en manos del presente mandato.

Como si fuera poco, se suman los altos niveles de pobreza, la grave crisis del desempleo en medio de una pandemia que nos pone en la palestra como uno de los países más afectados en la región, en el bajo nivel de inmunidad y en el número de muertes por el millón de habitantes. De igual forma, terminamos siendo víctimas y parte de un subdesarrollo que se hace evidente en un sistema de salud pública precario, la salubridad pasa a un segundo plano.

En este orden de ideas se avecina la contienda política por la presidencia, en una coyuntura social sin precedentes en este país. No será extraño entonces, la manera como las castas políticas dejarán ver el cobre en las alianzas y los manejos que en su afán de poder llegarán próximamente, de ello seremos testigos los colombianos. A propósito de nuestro papel en la contienda, no se puede olvidar el nefasto manejo y los atropellos a los que millones de colombianos nos hemos sometido en este último gobierno.

El presidente Duque se irá sin pena ni gloria, recordado como uno de los gobiernos más nefastos de las últimas décadas de Colombia. Al fin y al cabo, no es descabellado pensar, “lo que mal empieza, mal termina”.  La era Duque no es más que el reflejo de un personaje que es puesto cómo ficha política, a merced de los intereses de un partido ensañado en el poder y que desde su afán de continuidad debería mover las influencias, esta continuidad le salió cara al país, con la perdida de la confianza y en el peor de los casos; se rompe la esperanza de un pueblo dolido por tanto sufrimiento y horror de una guerra que se atenúa en muchos rincones de la patria.

La tarea que viene no es fácil, un pueblo que se debate en una polarización de opiniones y dónde se vislumbran candidatos que, en la búsqueda de una posible presidencia, serán quienes se disputen el manejo de un país hechos trizas en el ámbito político, en lo social, en lo educativo y a nivel internacional terminamos siendo el reflejo del subdesarrollo permeado por un cáncer llamado: “corrupción·”.

El medio del panorama, hay una luz en el camino, es el papel que millones de colombianos; hombres, mujeres y jóvenes darán en las elecciones que se avecinan. Lo importante es que la memoria de esta historia reciente, no se olvide y mucho menos terminemos siendo traicionados bajo los engaños de la misma corruptela que por tanto tiempo nos ha manejado con los mismos apellidos y familias que ya son familiares históricamente.

El futuro de este no será fácil, para quienes tomen las riendas político-administrativas de este país. Por ello, en las manos de los electores, está el reto de los partidos alternativos, los candidatos de una mirada social son aquellos que pueden vislumbrar ese sueño de patria que todos anhelamos. No será el país perfecto de la noche a la mañana, pero por lo menos buscamos una política más humana, justa y menos cruel.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *